Familias enteras llegaron a los parques para compartir, jugar, caminar, tomarse fotos y aprovechar esos espacios que hoy vuelven a ser parte de la vida de la ciudad.
Porque recuperar un parque no es solamente transformar su infraestructura. Es devolverle a la gente un lugar para encontrarse, a los niños un espacio para jugar y a las familias una nueva razón para salir y disfrutar Cartagena.
Eso es justamente lo que empieza a verse en distintos sectores: lugares que durante años estuvieron deteriorados hoy vuelven a convertirse en puntos de encuentro, recreación y convivencia.
Y cuando una familia llega, se queda y disfruta, la transformación cobra sentido. Porque una mejor Cartagena también se construye así: con espacios recuperados, puertas abiertas y más momentos para vivir la ciudad.



