Frente al mar y con las murallas como testigo, la Policía celebró el mes de las Cometas.
Con el atardecer a cuestas, los vientos del Caribe se encontraron unos con otros en el sector de Las Tenazas, en un rinconcito de la ciudad amurallada. Allí, las olas del mar y la historia que acompaña a la Ciudad Heroica fueron el escenario perfecto para que cientos de policías y sus familias se reunieran para fortalecer sus lazos. Entre sonrisas, abrazos y el vuelo de las cometas, que emprendían su simbólico rumbo hacia el cielo.
Por unos instantes, el uniforme cedió espacio a la familia, al juego y a esos momentos sencillos que, sin hacer ruido, terminan convirtiéndose en recuerdos para toda la vida.
Pensar en el bienestar de cada policía y en cómo fortalecer sus vínculos sociofamiliares hace parte de la Estrategia 5G de la Policía Nacional: una mirada hacia el mejoramiento de la calidad del servicio, partiendo de los valores y del ser humano que encarna cada integrante de la institución.
¿Acaso la sonrisa de un niño (hijo de un policia); el abrazo fraterno de un padre o una madre policía; o la mirada esperanzadora de una familia elevándose junto a una cometa hacia el cielo no son motivos suficientes para crear estos espacios?
Son encuentros que se convierten en necesarios propicios para reconocer, acompañar y enaltecer la labor y el sacrificio de cada policía, pero también para recordarles que detrás de cada uniforme existe una familia que acompaña, espera y sostiene.
Porque la seguridad y la convivencia también se construyen desde la motivación, el bienestar y el reconocimiento a quienes día a día tienen la misión de servir.
Y esta vez, bajo el cielo cartagenero, las cometas pintaron en lo más alto del cielo, un mensaje: _“detrás de cada policía hay una familia, y que cuidar de esa familia también es cuidar de quienes cuidan a los demás”



