_El proyecto social más importante en la historia de Cartagena también priorizó el bienestar animal
• La planeación y ejecución integral del proyecto Nuevo Chambacú implicó una importante labor de restitución de derechos de los equinos. El alcalde Mayor de Cartagena, Dumek Turbay, a través de la Umata, hizo realidad la jubilación de los caballos que, durante años, halaron los antiguos coches y, al mismo tiempo, garantizó la puesta en funcionamiento de las carrozas eléctricas que ahora prestan el servicio turístico de manera cien por ciento sostenible.
_•Gracias al Gobierno del alcalde Mayor, Dumek Turbay, y al proceso adelantado en la transición de coches halados por caballos a carrozas eléctricas, hoy en día en Colombia está prohibido el uso de caballos de tracción animal, tanto para uso turístico como para cualquier otro uso. Así lo establece la Sentencia C-310 de 2026 de la Corte Constitucional. Son acciones que iniciaron a nivel local y hoy se replican en toda Colombia por el bienestar animal.
A una semana de lo que fue la inauguración oficial del Nuevo Chambacú, tras la culminación de sus dos fases, bien vale la pena seguir recordando el camino que fue necesario recorrer, por parte del Gobierno distrital del alcalde Dumek Turbay, para hacer realidad el proyecto social más importante en la historia de la ciudad.
Y es que, hace apenas algunos meses, en este mismo lugar habitaban más de 70 equinos que permanecían en pesebreras improvisadas y soportaban largas jornadas de trabajo recorriendo las calles del Centro Histórico, llevando a cuestas las carrozas con turistas que llegaban a recorrer el Corralito de Piedra.
Era una escena que durante años se había normalizado, pero que empezó a cambiar con la apuesta del Gobierno del alcalde
Mayor, Dumek Turbay, quien se propuso garantizar el bienestar de estos animales vinculados a la actividad turística.
El proyecto del Complejo Deportivo Nuevo Chambacú implicó una importante labor de restitución de derechos de los equinos. A través de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata), la Alcaldía Mayor de Cartagena inició un proceso para garantizar la jubilación de los caballos que durante años halaron coches y, al mismo tiempo, garantizó la puesta en funcionamiento de las carrozas eléctricas que ahora prestan el servicio turístico de manera cien por ciento sostenible.
Después de un largo proceso jurídico y de negociaciones con los cocheros, la escena hoy es otra. Así lo recuerda el director de la Umata, Adolfo Pérez, desde la bonga donde amarraban a los caballos para examinarlos y brindarles atención veterinaria. El árbol fue testigo de aquellas intensas jornadas de valoración y tratamiento de los equinos.
“En este árbol era donde nosotros, desde la Umata, realizábamos la inspección cada tres meses a esos caballitos que todas las tardes iban a trabajar al Centro Histórico. Ahí los amarrábamos porque era la única sombra que existía en todo este lugar. Ahí se revisaban, mirábamos que estuvieran bien de salud, los tratábamos, hablábamos con los cocheros y aquí debajo de esta bonga comenzó esa negociación”, recuerda Pérez.
La bonga, que sigue siendo parte del complejo deportivo y que se ha convertido en un símbolo significativo del Nuevo Chambacú, fase 2, fue testigo de las negociaciones y también de la despedida de los caballos que alguna vez estuvieron bajo su sombra para descansar. Porque hoy, los más de 70 caballos que alguna vez recibieron atención amarrados a su tronco fueron adoptados y pasaron a disfrutar de su jubilación.
Los caballos fueron sometidos a un riguroso proceso de adopción. Habitantes de Bolívar, de municipios cercanos a Cartagena y de diferentes regiones de Colombia tuvieron la oportunidad de adoptar a uno de estos animales.
Hay caballos en Antioquia, el Eje Cafetero, Cundinamarca, Bolívar y otros departamentos de la Costa Caribe. Esto fue posible gracias al trabajo integral de la Alcaldía de Cartagena y al acuerdo alcanzado con los cocheros, quienes cedieron sus espacios y sus caballos para avanzar en el proceso de sustitución por las carrozas eléctricas, que hoy hacen parte de la operación turística de la ciudad.
El director de la Umata destacó la rigurosidad con la que se hizo seguimiento a la adopción de los equinos: “El proceso de adopción al cual los caballitos fueron sometidos fue a nivel nacional. Fue un proceso riguroso, acompañado desde el inicio hasta el final por la Umata. Personas en toda Colombia fueron sometidas a pruebas psicológicas, psicotécnicas; también tuvieron visita en los predios”.
También señaló: “Fuimos a cada uno de los predios a visitar dónde estaban los caballos, bajo qué condiciones estaban los animalitos, si las personas contaban con los recursos económicos para mantener estos caballos, ya que estos caballos venían de tener una nutrición especializada y debían continuar con esa nutrición y ese comportamiento”.
La Alcaldía de Cartagena no solo veló por el bienestar de los equinos. Los propietarios de los animales (los cocheros) también recibieron acompañamiento durante todo el proceso. En las negociaciones se tuvieron en cuenta sus peticiones, porque este es un Gobierno que trabaja con el oído. De ahí el alcance de una intervención integral que culminó con la implementación de las carrozas eléctricas.
“Hoy, los cocheros continúan con su actividad y los caballos descansan en potreros y hogares donde reciben los cuidados necesarios”, expresó Adolfo Pérez.
Así también lo ratifican los cocheros, quienes resaltan la gran transformación de Chambacú: “Toda esta transformación que estamos viendo es gracias a un alcalde que gobierna con el oído. Teníamos años que no teníamos alcalde tan inteligente, con una gran visión de ciudad. Estábamos atrasados, pero hoy, sin tanta carrera y tanto cuento, hoy estamos aquí disfrutando todos del Nuevo Chambacú”, señaló Miguel Bustamante Prieto, conductor de las nuevas carrozas eléctricas.
De los 120 caballos que gozan de mejores condiciones en hogares que los acogieron y les brindan protección y cuidado, aproximadamente 70 habitaban las pesebreras de Chambacú. Los demás se encontraban en otros puntos de Cartagena y también fueron incluidos en el proceso de jubilación y adopción.
Hay que resaltar que los caballos dados en adopción no serán olvidados. A través de la Umata, la Alcaldía continuará haciendo seguimiento a las condiciones de vida de los equinos.
“Continuaremos haciendo seguimiento cada seis meses a cada uno de esos animalitos, a cada uno de los caballos, en donde se encuentran en todo el territorio nacional. Porque seguimos comprometidos con el bienestar y la protección de los animales”, indicó el director de la Umata.
El complejo Deportivo Nuevo Chambacú es un proyecto de transformación urbana y social que impacta a todos los cartageneros.
Es una apuesta de ciudad que veló por el bienestar animal, por un nuevo modelo de trabajo para los cocheros y por una actividad que hace parte de años de tradición en Cartagena. Además, impulsa el deporte y, por supuesto, garantiza espacios recreativos para la ciudadanía en general, que ahora cuenta con más de 7.400 metros cuadrados de espacio público recuperados para su disfrute.
A esta gran transformación de Chambacú se suma un logro que trasciende las fronteras de Cartagena. Gracias a las acciones adelantadas por la ciudad en materia de bienestar y protección animal, Colombia avanza hacia la eliminación del uso de caballos para actividades de tracción.
Gracias al Gobierno del alcalde Mayor, Dumek Turbay, y al proceso adelantado en la transición de coches halados por caballos a carrozas eléctricas, hoy en día en Colombia está prohibido el uso de caballos de tracción animal, tanto para uso turístico como para cualquier otro uso. Así lo contempla la Sentencia C-310 de 2026 de la Corte Constitucional. Son acciones que iniciaron a nivel local y hoy se replican en toda Colombia por el bienestar animal.
El Nuevo Chambacú y todos estos logros son el resultado de la gestión del trabajo del equipo interdisciplinario de la Alcaldía de Cartagena, de la Umata y de la Oficina Asesora Jurídica.
Atrás quedaron el barro, las condiciones inadecuadas para los caballos, los olores fuertes y la contaminación asociada a este antiguo espacio. Cartagena cuenta ahora con escenarios deportivos para que los jóvenes cartageneros se atrevan a soñar, más espacio público para la ciudadanía y, sobre todo, la satisfacción de saber que más de 120 caballos viven su jubilación en espacios dignos.



