Lo que durante años fue barro, agua estancada y polvo, hoy es una calle nueva por la que los niños pueden caminar para llegar a clases, los adultos mayores movilizarse con mayor seguridad y las familias transitar sin las dificultades que durante tanto tiempo hicieron parte de su cotidianidad.
Por eso, cuando llegó el momento de inaugurar la nueva calle pavimentada del corregimiento de La Peña, en el municipio de Cicuco, la comunidad no quiso limitarse a un acto protocolario: convirtió la entrega en una verdadera fiesta para recibir al gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, y celebrar una obra que, más allá del cemento y el concreto, representa la satisfacción de haber demostrado que, cuando una comunidad se une, puede transformar su propio territorio.
La alegría se hizo especialmente evidente entre los niños y jóvenes de la Institución Educativa La Peña, quienes durante las temporadas de lluvia tenían que enfrentarse al barro y al agua estancada para llegar a sus clases, mientras que en épocas secas debían soportar el polvo levantado por el paso de los vehículos, con las dificultades que esto generaba para la movilidad.
Una historia que poco a poco deja atrás el olvido
Para Yamil Arana Padauí, la transformación de La Peña demuestra que la unión entre las comunidades y las instituciones puede convertir en realidad obras que durante años parecieron imposibles.
“Hoy no solo decimos chao al barro; hoy celebramos mucho más que una obra de infraestructura. Celebramos un logro de empoderamiento comunal. Una comunidad que no se creía capaz de transformar su pueblo hoy ratifica que es la voluntad de la gente la que logra los grandes cambios en La Peña y en el país”, dijo el gobernador de Bolívar.
El mandatario departamental reiteró que su compromiso no solo está con La Peña, sino también con otros pueblos del departamento que necesitan soluciones para mejorar sus condiciones de vida.
La comunidad creyó
Para los habitantes de La Peña, uno de los mayores orgullos de esta obra es haber participado activamente en su construcción. El programa COMPI no solo llevó recursos y acompañamiento institucional, sino que encontró una comunidad dispuesta a organizarse, aportar y trabajar por un propósito común.
Nancy Correa, una de las lideresas del corregimiento, expresó ese sentimiento de gratitud y orgullo en nombre de sus vecinos.
“Gobernador, hubo gente que no lo veía posible. Algunos eran incrédulos, pero los que nos metimos en esto nos pusimos las diez y confiamos en que, si teníamos su respaldo y el acompañamiento del programa COMPI, esto sería una realidad. Hoy estamos pisando nuestra segunda calle pavimentada en el corregimiento”, expresó.
Y resumió el significado de esta transformación con una frase que arrancó aplausos entre los presentes: “Ya no somos La Peña del olvido”.
El gobernador destacó precisamente ese espíritu de colaboración y, ante los resultados alcanzados, invitó a los habitantes a mantener la unidad. Les propuso que, bajo esa misma dinámica de organización comunitaria, prioricen una nueva calle para intervenirla y, una vez definida, la Gobernación continuará acompañando el proceso con nuevas bolsas de cemento para que sean los propios habitantes quienes lideren su pavimentación.
Una obra que cambió la vida
La nueva vía de La Peña fue construida en concreto rígido, con una longitud de 125 metros, un ancho de 4,50 metros y un espesor de 15 centímetros.
La intervención también incluyó 250 metros lineales de andenes y bordillos, mejorando las condiciones de movilidad y seguridad de los habitantes y facilitando especialmente el desplazamiento de niños, estudiantes y personas mayores.
La obra tuvo un valor total de $177.345.209, de los cuales la Gobernación de Bolívar aportó $149.947.003 y la comunidad $27.398.206.
Pero para los habitantes de La Peña, el resultado va mucho más allá de las cifras: es una calle que cambia la manera de llegar a la escuela, de salir de sus casas y de encontrarse con sus vecinos.
Después de años de barro, polvo y dificultades para movilizarse, los habitantes de este corregimiento ahora pueden decir que una nueva etapa comenzó: La Peña ya no es la del olvido.



