La historia de la familia Jiménez Cabarcas es un testimonio vivo de resiliencia y del poder transformador que tiene la intervención social comunitaria. Hace apenas unos años, la realidad de Kellys Cabarcas Nieto y sus dos hijos, Keifer y Kelly Fernanda, estaba marcada por el sacrificio físico y la estrechez económica.
Durante tres años consecutivos, Kellys caminó diariamente cerca de dos kilómetros bajo el inclemente sol caribeño, desde el sector de Colinas de Villa Barraza hasta Ceballos, para llevar y recoger a sus hijos del colegio oficial Salim Bechara, ya que la situación financiera de la familia no permitía costear el transporte. Sin embargo, en medio de estas dificultades, un enlace de WhatsApp enviado durante la pandemia se convirtió en la puerta de entrada a un cambio de vida radical a través de la Fundación Puerto de Cartagena, la cual gestiona las actividades de responsabilidad social del Grupo Puerto de Cartagena.
Lo que comenzó como una búsqueda de actividades recreativas virtuales para sus hijos durante el confinamiento, evolucionó hacia un proceso de formación integral. Keifer, el hijo mayor, ingresó al programa de fútbol con valores, mientras que la pequeña Kelly Fernanda se unió a los Ecoguardianes. Kellys, observando la dinámica, descubrió que la Fundación no solo atendía a los niños, sino que ofrecía un espacio vital para las madres: la ‘Red de Familias’. Motivada por el deseo de mejorar su hogar, se inscribió en talleres que enseñaban manejo de autoridad y resolución de conflictos, herramientas que, según sus propias palabras, transformaron la dinámica familiar que sentía estancada a pesar de los avances de sus hijos.El modelo de intervención de la Fundación Puerto de Cartagena se distingue por su enfoque de pares. Según explica Heidi Mendivelso de la Fundación, se identificó que las familias son más receptivas cuando la orientación proviene de un igual y no de una figura de autoridad externa como un psicólogo o trabajador social.
Por ello, madres líderes como Kellys, que demuestran habilidades comunicativas y compromiso, son capacitadas para replicar el conocimiento entre sus vecinos. Hoy, Kellys es una líder comunitaria aceptada y querida, que trabaja activamente en la prevención del embarazo adolescente, el consumo de drogas y las enfermedades de transmisión sexual en su comunidad.



