Opinión
Fredy Machado
En principio, podría tratarse de una idea socialista por aquello de que “las cosas no son del dueño sino de quién las necesita”. Sin embargo, si esas “cosas” generan grandes utilidades y pingües ganancias, es muy distinto.
El debate empezó en el chat de los amigos del parque lineal de Crespo porque resulta inconcebible hacer las veces de espectadores de una faena diaria en la que un joven (es) con una bolsa, aparecía “tomando” las flores en el parque lineal en cantidades excesivas.
El joven (es), simboliza lo más parecido a un campesino caficultor en su faena de recolección de las cerezas maduras del café. El problema es que esa cosecha es ajena pues le pertenece al colectivo.
Me pregunto: ¿a quién le pertenecen las flores de un parque?
Si bien esas flores no tienen dueño, ellas hacen parte del paisaje urbano y tienen el plus de embellecer el entorno.
Lo cierto es que los más flamantes restaurantes de Cartagena, por moda, o para impactar en la presentación de sus platos, adornan sus exquisitas y exóticas comidas con flores tropicales.
Y, cuando se les pregunta, a los empresarios de esas experiencias gastronómicas, ellos aseguran que las flores se las compran a una fundación.
Y luego, cuando los amigos del parque contra-interrogan al “floricultor” en flagrancia en sus actividades de lucro personal, los “caficultores”, a su vez, confiesan que son contratados por los grandes restaurantes de Cartagena y dejan a salvo al intermediario.
Es evidente que las autoridades (ambientales y policivas) deben intervenir, o mejor, puede ser más conveniente que, a manera de alianza estratégica, los restaurantes consideren contribuir con el parque lineal de Crespo (que lo necesita) para que cada vez que los amigos y vecinos del lugar veamos a uno de esos “floricultores” en sus andanzas, no nos generen la molestia que nos produce el hecho de que dejenj marchito y sin flores a nuestro querido parque lineal.



