La incitación a la desobediencia civil a no pagar los peajes, la generación de odio y protestas -que entre otras cosas han sido tomadas para hacer publicidad a la no revocatoria- empezó a dar sus primeros frutos.
Un empleado de la concesión vial fue agredido físicamente cuando estaba trabajando en una de las cabinas del peaje de Ceballos.
En un video subido a las redes sociales se observa cómo un hombre le pega una cachetada cuando estaba al interior de la cabina.
La procuraduría solicitó a la alcaldía de Cartagena protección en los peajes de la ciudad.
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