CRECE EL SICARIATO Y LA POLICIA ABUSA DE LOS CIUDADANOS DE BIEN

0
491

OPINIÓN

Por: Álvaro Anaya

 

En medio de la pandemia por el coronavirus y la inseguridad que enfrentamos en Cartagena, debemos sumarle hoy las pocas garantías que ofrece la Policía Metropolitana para la tranquilidad de los cartageneros. Y desde la administración Distrital no hay respuestas coherentes que permitan vislumbrar a corto plazo acciones para rescatar la seguridad en la ciudad.

 

Las estadísticas confirman una inseguridad desmedida en los barrios de Cartagena –no importa su condición social– y se incrementaron en los últimos días al dispararse el sicariato y las actividades del microtráfico que involucra a jóvenes de los sectores vulnerables expuestos a las bandas delincuenciales instaladas en esta capital ante la poca efectividad de la institución policía.

 

El sicariato se disparó en momentos en que, por el confinamiento, circula un menor número de ciudadanos por las avenidas y calles de la ciudad y los agentes de la Policía Metropolitana están dedicados a intentar controlar el cumplimiento de la medida del pico y cédula, que busca evitar la expansión del Covid 19.

 

Esa labor de los uniformados no se cumple como una actividad pedagógica que permita superar la «indisciplina social» de un amplio sector de Cartagena, sino, por el contrario, con procedimientos represivos que finalizan con el atropello acostumbrado, la detención con esposas como a cualquier delincuente y la conducción a una estación de Policía, como sucede a diario con ciudadanos de bien. Ayer fue el periodista José Manuel Pinzón, esposado y arrastrado por la estación de Transcaribe de la avenida del Centro Histórico.

 

La aptitud de los agentes de Policía fue reprochada de inmediato por el gremio de periodistas y organizaciones cívicas y comunales de esta capital.

 

La Veeduría Observatorio de Policía rechazó el acto violatorio de los derechos humanos y el proceder de la institución policiva contra el periodista José Manuel Pinzón.

 

En el comunicado firmado por el abogado Alcides Arrieta, la Veeduría advierte que los ciudadanos honestos no pueden seguir siendo tratados como delincuentes por la Policía Metropolitana, «y siempre judicializados bajo el supuesto de violencia contra servidor público, en dónde la autoridad actúa como juez y parte, define unilateral mente el tipo penal, la situación de flagrancia, captura y judicializa a los ciudadanos prevalidos de su poder dominantemente desigual».

 

Según la Constitución Política, la Policía es un cuerpo civil armado y está instituido para preservar la paz y la convivencia de los ciudadanos. No puede ni debe constituirse en una fuerza letal, sino persuasiva. Pareciera que las órdenes que les imparten hoy son otras… agredir al ciudadano de bien.

 

Por todos estos hechos que descalifican a la institución se insiste en la necesidad de hacer más rigurosa la selección de los jóvenes para ingresar a la Policía. Para José Manuel el final de este abuso de un miembro de la Policía Metropolitana fue favorable. La Fiscalía consideró que fue una denuncia infundada y la institución iniciará un proceso disciplinario al patrullero Jairo Yepez.

 

Se hizo justicia, comandante de la Policía Metropolitana.

 

*La responsabilidad del escrito es de los columnistas y no de www.elgrifonoticias.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí