¡CON LA PAZ NO SE JUEGA!

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Opinión 

Por: Fejed Alí Badrán

Precandidato a la gobernación de Bolívar

Que papelón. Tras semanas de debate infructuoso en la plenaria del Senado, ahora la Corte Constitucional en su sabiduría decidirá en derecho y tendrá la última palabra sobre las seis objeciones presidenciales a la ley estatutaria de la JEP. No obstante, como militante del Partido Liberal Colombiano, destaco la firmeza y entereza con la que la bancada de mi Partido, ha liderado la defensa indeclinable por preservar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en el seno del Congreso, evitando, pese a presiones de toda índole, que las objeciones a la JEP fueran aprobadas.

 

Inspira y motiva que mi Partido continúe su defensa acérrima por el Sistema de verdad, justicia, reparación y no repetición pactado en La Habana, para que más pronto que tarde, comencemos a trabajar en la implementación de los acuerdos, en construir, como recientemente lo afirmó el expresidente César Gaviria, “una Colombia que reclama inversión social sin regresar a tiempos pasados tratando de jugar con la Paz”.

 

No podemos claudicar en la defensa y protección de todos los bolivarenses, en la garantía constitucional de su seguridad. Mantengo una premisa: Autoridad y firmeza contra la delincuencia y demás actores ilegales, pero en el marco de la paz y la implementación de los acuerdos.

 

Por otra parte, quiero hacer énfasis en que la protección de los líderes sociales de nuestros Montes de María debe estar por encima de las diferencias políticas, el sistema transicional es necesario para garantizar la reparación a las víctimas del conflicto que son, finalmente, el sentido de esta gran apuesta, las garantías para ellas no se pueden dilatar ni mucho menos modificar.

 

Nuestras víctimas, pese a ese nefasto pasado marcado por una guerra fratricida de décadas, respiran el aroma de la esperanza que se produce tras la unión de manos entre víctimas y victimarios. Los Acuerdos deben ser la garantía del futuro de Colombia, el punto de partida para discutir las transformaciones sociales profundas que le urgen al país. La JEP no puede ser un nuevo punto de división entre colombianos, y, aunque suene reiterativo, tiene que ser el punto de partida que nos una en torno al noble objetivo de una PAZ COMPLETA.

 

La presencia estatal será fundamental en lo que viene, anotando que, queremos una paz estable y duradera, pero sin tolerancia a quienes pretendan continuar en el crimen, porque con la paz, no se juega.

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