NOTICIAS DE RÓMULO BUSTOS AGUIRRE…

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Opinión 

Freddy Machado 

El domingo, por su esencia nostálgica, es un buen día para hablar de poesía. Mejor aún, si el poeta escogido para ese quehacer, es de los nuestros: un poeta del patio. Les hablaré de Rómulo Bustos Aguirre (1954), nacido en Santa Catalina (Bolívar) pero, cartagenero por adopción.

 

Rómulo es un poeta celebrado, incluso por sus pares y leído más allá de nuestras fronteras. Su trabajo es silencioso, y muy disciplinado, garantía de un estilo muy genuino.

PALENQUERAS

Mujeres grandes que llevan/
tesoros blancos en los dientes/
Sentadas parloteando en lengua extraña/
como enormes diosas ya olvidadas/
Acaso mejor que el sabio
conozcan sus cabezas
el peso exacto de las cosas del mundo

En este ejercicio dominical, citaremos a connotados académicos, con el fin de mostrar a nuestros lectores, toda la dimensión del vate, la fuerza de su expresión poética y el despliegue desbordado que caracteriza su alta sensibilidad en las temáticas que más le apasionan.

 

Y, Rómulo es un poeta muy consagrado. Se destaca por su dedicación, su imaginación inquietante y por ser el autor de una obra sólida y muy sobresaliente. En el año 1993, recibió el premio nacional de poesía y con los años, como el buen vino, ha continuado confirmando, a plenitud y con suficiencia, su excelente nivel.

 

“La rosa súbita que florece
en el pecho del ciervo herido
acaso redima el alma del
/cazador

Y, para poner en contexto a todos los lectores -no solo echando mano de los dos poemas anteriores-, presentaremos a manera de introducción, su trayectoria. Esto nos cuenta Mayteé Fuentes Álvarez, dando respuesta a una serie de inquietudes en este mismo sentido: “Una sola lectura de toda la obra de Rómulo Bustos Aguirre, que comprende los libros Oscuros sello de Dios (1985), Lunación del amor (1990), En el traspatio del cielo (1993); La estación de la sed (1998), Sacrificiales (2003) y Muerte y levitación de la ballena (2009), recogidos en su último libro, una antología llamada La pupila incesante, publicada en el 2013, bastaría para conocer las principales temáticas que maneja el poeta: la espiritualidad, las dudas ontológicas y el misterio, encauzadas en las figuras de ángeles, Dios, madre, padre, hermanos, plantas y animales, principalmente”.

 

En esencia, la poesía de Rómulo es muy estructurada. Se caracteriza por su diálogo fluido con lo mítico y por sus aproximaciones a lo metafísico, ámbitos que hacen sumamente profunda su poesía. Sin embargo, también nos sorprende cuando se detiene a recrearse con vivencias muy íntimas del Caribe.

 

Su voz, es sólida, madura y bien cultivada. En ocasiones -gracias a su excelente formación académica-, esa voz se torna categórica, enigmática y muy elocuente.

 

Y es que Rómulo es muy limpio y pulcro en sus imágenes, inclusive cuando indaga por Dios y sus circunstancias.

 

Pues bien, de regreso al patio, es bueno hacer esta reflexión. Se sabe que el Caribe es cuna de grandes deportistas (boxeadores, beisbolistas, futbolistas, patinadores y pesistas) pero, cada cierto tiempo, por estas tierras, nacen entre nosotros, excelsos literatos. Rómulo vive en Cartagena y en nuestra ciudad, vive también la ironía. Somos una urbe fundada frente al mar pero, siempre le damos la espalda a sus aguas… Es una ciudad de una inmensa riqueza pero en sus barriadas, tristemente, convive la pobreza extrema…Aquí se forjó la independencia de la nación pero el centralismo nos hace suoremanente dependientes ante la falta de liderazgo de nuestros dirigentes. La mayoría de habitantes de la ciudad son de raza negra, pero el racismo y la falsa alcurnia, campean en todos los estamentos sociales.

 

La ironía, también está presente en toda la obra de Rómulo…

MONÓLOGO DEL VERDUGO            
 
Cuando el rey baja la mano
debo entender que hay que aniquilar a la víctima
Si la deja a media asta
se trata entonces de una mutilación simple
Si un poco más abajo de una mutilación doble
Ignoro si alguna vez ha levantado la mano
absolutorio
Diarias son las inmolaciones. Los días
no son menos violentos que las noches
¿Llegará un descanso para mi fatigado brazo?
En verdad no soy mejor ni peor
                                        que el resto de los mortales

De Lunación del amor ( 1990)
El manejo de lo mítico en la poesía de Bustos Aguirre, es descifrado por el mismo Rómulo, en una entrevista concedida a María Isabel Gaviria Echavarría. El poeta confesó lo siguiente: “Creo que el universo mítico -sus simbologías, arquetipos y narrativas- es el subsuelo de la poesía, del hombre mismo, pues, ¿qué es el ser humano sino, en esencia, una máquina de producir mitos? El homo sapiens es más bien homo miticus. El hombre es improbable sin el mito. Ser exiliado, destechado, su primera necesidad es construirse un ámbito, una morada: he aquí la función del mito” (Rómulo Bustos en sus propias palabras).

POIESIS

Cada mañana
con las calladas maneras de la ostra reconstruyes con
esmero
tu pequeño dios

a la medida de tu ignorancia
a la perfecta altura de tu abismo

Ínfima o deforme, te dices
una perla bien puede merecer el esfuerzo

A su vez, Henry Alexander Gómez, refiriéndose a Bustos Aguirre, nos habla de sus habilidades y sus especiales destrezas: “Desde la aparición de su primer libro, El oscuro sello de Dios (1988), ha dejado clara su habilidad para inmiscuirse en los misterios del mundo mediante el sencillo uso de la palabra. Su obra constituye un universo vitalista que interroga la existencia del ser y los objetos, y los fenómenos que le rodean”.

ICARO DUDOSO

Tal vez
llevamos alas a la espalda
Y no sabemos

El oscuro sello de Dios (1988)

Por su parte, Ramón Cote Baraibar, volviendo sobre la fuerza de su voz, nos precisa: “Rómulo es dueño de una voz que se reconoce, se distingue desde lejos por su timbre un tanto panteísta, por un cierto desleimiento, siendo al mismo tiempo una auténtica voz que no ha renunciado a cantar las cosas de su tierra, ya que gracias a su privilegiada observación, ha sabido extraer en lo cotidiano y de su entorno misterios y bellezas universales”.

MATARRATÓN

El árbol de los relinchos lo llamamos
Basta tocarlo con la mano y el árbol
Se llena de relinchos

Entonces nos ponemos bajo las ramas
y soñamos un caballo

Y este es el conjuro del caballo

ángel frondoso que estás en el árbol
venga a nosotros el más fino caballo
las firmes patas del caballo
la grupa sudorosa del caballo
el viento impetuoso del caballo
las alas invisibles del caballo
la blanca maravilla del caballo

Y el ángel que habitaba en el árbol
nos lo daba

Desde una orilla vecina, el poeta Darío Jaramillo, reseña la obra de Rómulo, en procura de
descifrar sus claves y su magia: “Desde su primer libro, y aquí de nuevas maneras, el eterno, inacabado y misterioso tema central de la poesía de Rómulo Bustos es la trascendencia, el otro lado, su inasibilidad, sus reflejos en nuestra precaria realidad material, los significados que adquiere esa realidad en apariencia unívoca cuando se contrasta con las conjeturas que religiones, visionarios, hombres ordinarios y el propio poeta hacen de los trasmundos. Expresados en los términos que ahora invento, podría aventurarse que la persistente presencia de seres alados, pájaros. ángeles y la importancia que, como una constante, esta poesía atribuye al vuelo, alude a la conexión entre el mundo material y los otros mundos”

LO ETERNO
Lo eterno está siempre ocurriendo
ante tus ojos
Vivo y opaco como una piedra
Y tú debes pulir esa piedra
hasta hacerla un espejo en que poderte mirar
mirándola
Pero entonces el espejo ya será agua y escapará
entre tus dedos
Lo eterno está siempre en fuga ante tus ojos.

Del libro Sacrificiales.

Y, sobre la continua indagación sobre Dios, Samuel Vásquez, nos revela: ‘Bustos ríe sin recato al comprobar que la única certeza, la más cercana prueba de Dios, es su silencio perfecto, su ausencia absoluta. Esta risa es una conspiración contra lo sagrado, o es un desafío a la probable carencia de fe del lector. Sus palabras están despojadas de fasto, de orfebrería, de elocuencia. No construyen un altar. Son palabras llanas, de uso común. Conspira, pero no subvierte. «La eternidad es la oscura bisagra que cede», dice Blanca Varela. El día es apenas un parpadeo de un dios dormido desde la eternidad. Los segundos son insistentes golpes en la puerta de ese dios encerrado que nos sueña. Ni despierta, ni abre. Su ausencia protege su eternidad”.

HAY ALGUIEN QUE YO SÉ MORÁNDOME

a J. Arleis

Hay alguien que yo sé morándome
Arrastra sus alas de ángel sonámbulo
como quien busca una puerta
entre largos corredores
Triste de sí
Pulsando inútil las cuerdas más dulces
de mi alma
Quizás me existiera desde siempre
¿De qué ancho cielo habrá venido
este huésped que no conozco?
Finalmente, cerramos esta exploración, escuchando con atención a Juan Manuel Roca y su postura, unida a las otras visiones, nos permite tener una idea más clara en cuanto a la estatura literaria de Rómulo y de lo que representa su obra. Esto dijo Roca:

“De la poesía reciente que se escribe en Colombia la suya es la que más, creo, tiene un gobierno de lo onírico y de lo cotidiano, en un entrevero de religiosidad y paganismo, como si la primera instancia, la soñada, fuera de la misma materia de los rituales solemnes, y la segunda, la cotidiana, les abriera fisuras a las ceremonias desde el paganismo del día. […] Teniendo tratos con lo fantástico, Bustos siempre encuentra el asidero en lo que con pompa llamamos «la realidad». No es la fantasía como fuga, sino como ampliación de un mundo bullicioso y contradictorio, sereno y pugnaz a un mismo tiempo. […] Gracias a la seducción de un lenguaje de alta precisión, en un juego en el que no sabemos si la flecha da en el blanco o el blanco da en la flecha, como dicen que lo logran algunos arqueros orientales, sus poemas atrapan nuestros sentidos, al mismo tiempo que lo hacen la inteligencia del cerebro y la inteligencia del corazón”.

Nos queda la sensación al final de este espléndido recorrido, que es necesario que las nuevas generaciones conozcan a Rómulo y se aproximen a su obra, de esa manera, felizmente, podrán comprobar que la poesía es la vida misma, con todos sus atajos, circunstancias y coincidencias.

 

Otrosí: mis dos poemas recomendados, tienen que ver con temas locales. El primero, guarda relación con una visita al zoológico y el segundo, hace parte de esa rutina de ir a los supermercados, especialmente a la sección de carnes, y constatar que el dibujo de las partes de la vaca no pasa inadvertido en la cosmovisión de Bustos Aguirre (En el zoológico y Sacrificial, poemas del libro Sacrificiales).

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