•Basta ya de tus groserías y la corrupción.
•Contigo como Alcalde perdimos 4 años.
•Tus viajes al exterior no sirvieron de nada.
•No atiendas petición del pastor. Regresa
Opinión
por: Alvaro Anaya Díaz
Hola, William Dau:
Te escribo mi octava Carta Abierta en momentos en que comienzas a mentirle a los amigos de Nueva York que te diligenciaron la invitación a una «cumbre» de alcaldes del mundo a la que no calificas. Y no haces mérito para asistir a ese encuentro por dos razones: primero, porque tu lucha contra la corrupción en Cartagena es una farsa, y, segundo, al delegar esas funciones a una cachaca de tu gabinete no representas la institucionalidad de la ciudad. Tu participación como Alcalde será ilegal.
De nuevo sales del país en plan de vacaciones ante la negativa del Concejo Distrital de Cartagena de aprobar tu solicitud para asistir a un evento en el exterior. Tus viajes a Europa y Estados Unidos no le han aportado nada a la ciudad. Prueba de ello tus informes mentirosos a la corporación edilicia para cumplir con la norma. De tu anterior viaje a Nueva York y Washington aún recordamos tus supuestas reuniones de gestión en cafeterías, terrazas y hasta en las escaleras de acceso a una prestigiosa universidad norteamericana. Aún no conocemos una contraprestación a esos «tours» que le significaron recursos económicos al Distrito. Terminamos los cartageneros pagando tus viajes de placer como complemento a tu larga jornada vacacional que comenzó con la infortunada llegada al Palacio de la Aduana, acompañado de un grupo de funcionarios de distintas regiones del país como si se tratara de una «cumbre de integración regional» en Cartagena.
William, los cartageneros entendieron la posición de los 13 concejales que negaron tu solicitud para viajar de nuevo a Estados Unidos. No hiciste mérito alguno para premiarte después de conocer los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana de Cartagena Cómo Vamos. Tu imagen está tan deteriorada que el 64% de los cartageneros –estamos seguros que son más– se preguntan a gritos que hasta cuándo tendrán que soportarte como jefe de la administración Distrital. Tu gestión la califican de mala y un 79% reconoce que la ciudad va por muy mal camino. Y, lógico, todo obedece a los permanentes escándalos de corrupción en los que están involucrados tus secretarios y directores de institutos descentralizados. Y lo peor, sales a defenderlos y no tomas las decisiones que se requieren cuando se trata del mal uso del presupuesto y frente a la negligencia para invertir en proyectos de infraestructura.
Como «activista anticorrupción» le lanzaste un salvavidas a tu peor funcionaria, Ana María González, por los pobres indicadores que presenta desde la Secretaría del Interior y Convivencia. Su nulo desempeño la tiene ad portas de la aprobación de una Moción de censura, cuyo trámite se puso en marcha el 12 de abril y horas después te enfrentaste «a todo el mundo» para señalarla como una mujer honesta y «perseguida política» de los concejales. Justificaste el conflicto de interés y el tráfico de influencias de González Forero para sostener una nómina paralela con personal voluntario de su Fundación para la Educacion Multidimensional, FEM. Además, el entramado que montó desde Cooperación Internacional para seleccionar con sus pupilos los dos consorcios que adelantarán proyectos hídricos que financiará el gobierno de los Países Bajos. Cuestionaste las denuncias de los medios de comunicación por estos hechos de corrupción. Y hasta te atreviste a decir que tu pésima imagen como gobernante se debe a que no «pagas a la prensa». Y no aceptas las críticas de los periodistas que no están a tu servicio y no hacen eco a tus groserías, calumnias y mentiras sobre tu «gestión gubernamental».
Contigo se perdieron cuatro años, William. Lograste que hasta la confianza la perdieran los cartageneros. Esa será la primera tarea del nuevo alcalde que elegiremos en octubre de este año. Y no podemos equivocarnos como sucedió con un personaje tan nefasto que le hizo un gran daño a la ciudad. La desarticulaste y no entendiste el significado de la palabra gobernar. Mucho menos la seguridad como prenda de garantía para la convivencia y el bienestar de la ciudadanía. La planeación la despreciaste desde el momento en que trajiste desde Bogotá dos profesionales sin la experiencia ni el conocimiento de la ciudad, como sucede hoy con el titular, Franklin Amador. Sabes que su trabajo lo basó en un proceso de socialización y especulación con la formulación del POT y el PEMP, cuyos productos finales aún no se conocen y su entrega al Concejo Distrital la anuncia para el 1 de junio, sin tener la certeza de qué año. El Consejo Territorial de Planeación, CTP, y Cardique tampoco conocen el documento. Y sólo hasta ahora Planeación firma un convenio de asesoría con la Universidad de Cartagena.
Antes del viaje aseguraste en un video –el mismo cuento de tus cortinas de humo– que el Concejo Distrital dilata el estudio de los proyectos de acuerdo para el desarrollo de la ciudad. Estás desesperado por una nueva incorporación de recursos al presupuesto de la actual vigencia, que, estoy seguro, regresará a la corporación el nuevo alcalde de Cartagena en 2024 porque serás incapaz con tus colaboradores de ejecutarlos en los próximos meses, como se repitió en los años anteriores. Otro ejemplo de tu incompetencia en el tema de la planificación es el retiro que hiciste ayer del proyecto de acuerdo No. 182 por medio del cual autorizas la cesión de 127 hectáreas de tierra de propiedad del Distrito con destinación exclusiva a la titulación colectiva a favor de la comunidad negra de Tierrabomba. ¿Por qué ajustes después de iniciar el estudio el Concejo Distrital?
William, por tu ineptitud y la de tu equipo de gobierno, te pido a nombre de una mayoría de cartageneros que no tengas en cuenta la petición que te hizo el Pastor Miguel Arrázola la semana pasada. No te quedes en Nueva York, tu residencia antes de la pesadilla que nos haces vivir. Regresa para que sientas con mayor rigor el desprecio que sienten por tí los cartageneros.



