OPINIÓN
Por: Tamaika Talia
Cuando nos hablan de un gran líder, nos imaginamos inmediatamente a una buena persona, honesta, un referente, alguien carismático, que genera confianza, respeto, inspiración y a la vez, es capaz de mostrarse completamente comprometido con una causa.
Muchos son los ejemplos de esos grandes líderes que nos han inspirado y que aún hoy día siguen generando una cantidad de emociones, podría sin lugar a dudas considerar que cuando nos piden el nombre de un líder rápidamente pensamos en Mandela, este hombre sudafricano que libro una batalla fuerte contra el apartheid, que nos dejó frases como: “aprendí que el coraje no era la ausencia del miedo, sino el triunfo sobre él”, “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” o esta “si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con él, entonces se convierte en tu compañero” entre otras muchas más que de verdad dejan ver el tipo de hombre que fue.
“Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad, por ser correcto, por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto, o por estar años por delante de tu tiempo. Si estas en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad” – Gandhi -. Este hombre fue el máximo dirigente del movimiento de independencia de la India, por medio de la desobediencia civil no violenta, un hombre pequeñito, con todos los estereotipos para ser nadie y miren todo lo que logro.
¿Qué sería de Estados Unidos sin la figura de George Washington? Fue determinante en la liberación de este como país, dejando de lado su época como colonia Británica, brindándonos frases como “la libertad, cuando empieza a echar raíces, es una planta de rápido crecimiento” antes de la finalización de su periodo de gobierno se retiró a la vida civil, estableciendo un importante precedente de transición pacifica que ha servido de ejemplo no solo en los Estados Unidos sino también a otras futuras republicas.
Podríamos o no estar de acuerdo con Mao Zedong, pero es imposible negar que la revolución China cambio el mundo, a tal punto que el maoísmo es una de las corrientes más famosas del mundo, consideraba que “el peor enemigo de la revolución es el burgués que muchos revolucionarios llevan dentro” y es tan real esta frase que aplica para cualquier época de los siglos, las valoraciones de Mao varían entre la visión positiva que demostró como líder popular, revolucionario y tercermundista, hasta la percepción en su etapa de poder como un ejemplo de autoritarismo brutal.
La revolución cubana siempre será importante para la historia del mundo y si bien hubo muchos protagonistas, lideres importantes, es difícil hablar de cuba sin pensar en el Che Guevara, una de las imágenes más reproducida en el planeta, este hombre entrego su vida en lucha por las oportunidades del pueblo y ni siquiera por el pueblo que lo vio nacer, sino por todo pueblo que sufría desigualdad y pobreza, y dijo “estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie” son palabras que no todo ser que nace puede sostener hasta con su vida, fue un líder innato, de los que sienten la pasión en sus venas, de los que sufren las injusticias como si fueran suyas y sostienen su compromiso hasta el final.
Winston Churchill, de los políticos de la segunda guerra Mundial, este es el más recordado, no solo por sus acciones, sino por sus discursos. Como Primer Ministro Británico intento ganar el corazón de las personas para ganar la guerra “un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”, “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse” es un hombre que dejo un legado de gran valía por su papel en tiempos de guerra.
Mientras todos los anteriores de la lista son hombres, Margaret Thatcher supo lograr un espacio cuando las mujeres no teníamos esta oportunidad, conocida como la Dama de Hierro por ser una mujer firme y que llevo adelante a su país con dureza, para sus simpatizantes, Margaret Thatcher permanece como una figura que revitalizo la economía Británica, reprimió a los sindicatos y restableció a la nación como una potencia mundial.
De acuerdo o no insisto en recalcar, con los principios de estos y muchos líderes más que han dejado grandes aportes a la historia de la humanidad, Simón Bolívar (uno de mis favoritos), Julio Cesar, Alejandro Magno, Lenin, Policarpa (llena de toda mi admiración), Napoleón, Malala, Michelle Obama, Martin Luther King, Steve Jobs y muchos, muchísimos otros que a lo largo de los siglos han transformado al mundo y siguen haciéndolo, a como lo vemos hoy y han sido precursores de este momento, llegaran muchos otros nuevos a engrosar estas listas que encontramos en las bibliotecas.
¿Pero cuál es el patrón de éxito que comparten todas estas personas? ¿Que marcó la diferencia de estas personas con el resto que hacían parte del mismo momento histórico? Que estas personas tenían un PORQUE, un COMO y un QUE. Todos pensaron, actuaron y se comunicaron de la misma manera y de manera opuesta a todos los demás, fueron personas que sabían lo que hacían, porque lo hacían y tenían un propósito, una causa, una creencia, tenían una razón para levantarse cada mañana, todos se comunicaron de adentro hacia afuera, se fortalecieron del fracaso y lograron que los demás creyeran en lo mismo que ellos creían, lograron hacer de su ideal el ideal de todos, convencieron a muchos que su lucha era también de ellos.
Todos siempre nos empeñamos en mostrarnos de afuera hacia dentro, decimos que hacemos y lo bueno que somos en lo que hacemos y olvidamos contar porque lo hacemos, pero estas personas invertían esta forma, estas personas te decían porque hacían lo que hacían, como lo hacían y que querían lograr, ellos creían fielmente en algo y la gente creyó en eso mismo, porque inspiraron, porque se conectaron y fueron coherentes con ellos mismos. Los grandes líderes nos deben inspirar, nos deben motivar y deben sembrar en muchos eso que los identifica. Creer en nosotros mismos es el primer paso para que los demás crean en nosotros y logremos tocar sus almas.
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