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Opinión

Por: Freddy Machado

Abogado

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado opresor”
-Desmund Tutu-

 

El acoso laboral habita en la Fiscalía. Es una mezcla de miedo, desesperanza e indiferencia. Cada administración impone sus propias maneras y herramientas. Sin embargo, algunos nombres de Directivos de la Fiscalía se han perpetuado a ciencia y paciencia a punta de “sacarle el jugo a los servidores”.

 

Es una verdad de a puño: el acoso laboral abunda en esta entidad de la Justicia. Y no hay tiempo de interesarse por la suerte de un compañero pues la consigna es la supervivencia ya que “todos temen dejar el cuero en el alambre”

 

Lo único que importa son las cifras, la productividad y las buenas estadísticas.

 

Muchas son las personas que han sido víctimas de esta perversa política laboral. En especial, se sabe de algunos coordinadores que con más de 10 años en sus cargos, siguen impolutos en sus posiciones de “privilegio” con la sencilla fórmula de atacar, contraatacar y madrear a sus dirigidos.

 

Y si no te gusta: el traslado sanción.

 

Todo el que ha laborado para el ente acusador sabe que los traslados son una potente herramienta de terror que doblega cualquier resistencia o intento de protesta.

 

El traslado sanción, produce dos efectos. Por un lado, desarraiga a quien lo sufre e incrementa los costos de la economía familiar con ocasión del cambio de domicilio y por otro, es una advertencia precisa al resto de los mortales en cuanto a que fácilmente puedes resultar siendo la próxima víctima.

 

Unos 11 investigadores del CTI con más de 20 años de experiencia, de primer nivel y adscritos al Búnker, dan fé de lo que digo.

 

Es cierto, la Fiscalía es una entidad donde prima la obediencia dado que todos sus miembros son Delegados del Fiscal. Esa característica, ha sido muy mal entendida e interpretada, y es la que hoy explica por qué se contrata tanto ex policías en cargos de dirección.

 

Lo más triste es que en reciente entrevista del Fiscal General en la TV nacional, reconoció que la entidad estaba colapsada y justificó los suicidios de sus empleados. Con todo, persiste en el culto a la productividad muy a pesar de tan limitada planta de personal.

 

En ese entendido, debe quedar claro que deben garantizarse cargas razonables de trabajo y al tiempo, se le ha pedido al Fiscal General que evalúe y revise su política laboral con la finalidad de suprimir tantas conductas de acoso en los sitios de trabajo. También se le han dado los nombres de Directivos provenientes de anteriores administraciones que generan este tipo de conductas que atentan contra la salud mental de los judiciales pero Martínez Neira sigue guardando silencio.

 

Un sector de la prensa invisibiliza está problemática pues se silencian los suicidios en la Fiscalía y las escandalosas cifras de personas con afectaciones en su salud mental tratadas por la ARL. Por fortuna, los servidores han empezado a despertar y advierten que urge organizarse pues como en la gota fría “nos llevan”.

 

Este cuadro de acoso laboral es insostenible y no crean que estoy exagerando. Si dudan, pregunten por el Fiscal Seccional José Tous que laboraba en San Andrés Islas y de la noche a la mañana, Luis González lo trasladó para Samaniego en Nariño.

 

El acoso laboral en la Fiscalía de Martinez Neira es una verdad de perogrullo. El pobre José Tous, por pura discrecionalidad de sus superiores, le tocó cruzar el país y hoy trabaja en el Sur en nombre de las necesidades del servicio, una nómina global y flexible y su majestad el acoso.

 

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