EQUIPO GANADOR NO SE CAMBIA…

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Opinión
Por: Freddy Machado
Abogado
Exposición en Defensa de los Defensores Públicos ante la convocatoria de un falso concurso de méritos (Foro promovido por el Senador Robledo, Comisión 5ta del Senado, Marzo 14 de 2019)
El fútbol es un deporte de masas, es universal, y esa característica permite que su lenguaje se traslade y se use en todos los escenarios…
En ese sentido, esta propuesta de la Defensoria del Pueblo que atenta contra del Servicio Nacional de Defensoria Pública y que ha dado lugar a este debate, más parece un GOL que nos quiere meter la entidad y sus actuales directivos.
Desde luego, un GOL pero en fuera de lugar.
Y, es un GOL, por constituir una acción dolosa, malintencionada y perversa. Y, es un GOL en fuera de lugar, pues no es más que una improvisación, una política equivocada y un riesgo innecesario que debe corregirse.
Esto de usar el lenguaje del fútbol en las discusiones tiene para mi, algunos precedentes.
En efecto, alguna vez en uno de esos pulsos entre el Gobierno y Asonal Judicial, en un conflicto laboral de nunca acabar, con una lógica extraña, un negociador del Gobierno me cuestionó…
-Machado: NO TODOS LOS PARTIDOS SE GANAN 5 A 0, TAMBIÉN ES DIGNO GANAR 1 a 0. Se ganan los mismos tres puntos…
El negociador lo decía porque se había obtenido una reivindicación definitiva y estaban pendientes otras colaterales, las que también habían motivado la protesta.
En este caso, el de los Defensores Públicos, si hay una frase del fútbol que resuma lo que aquí está pasando es: EQUIPO GANADOR NO SE CAMBIA.
Y así es. Si tenemos una nómina de Defensores Públicos competentes, experimentados, con oficio, probados y reprobados en el día a día, bien preparados, ¿por qué los vamos a cambiar?
Eso es un absurdo. Insistimos, eso es improvisar. Eso es despreciar la memoria histórica de la entidad. Jugar con su prestigio, irrespetar su buen nombre. Más cuando esa jerarquía se ha conseguida a pulso en las salas de audiencias.
Este Sistema Penal Acusatorio importado, impuesto, lleva varios siglos, allá donde donde nos lo trajeron. Aquí, apenas está en construcción. Muchas cosas no están consolidadas.
Es tan incipiente que el otro día, en el caso del Fiscal de la JEP, todavía estamos discutiendo de la validez y legitimidad de las figuras del agente encubierto y el agente provocador. Figuras que son de la esencia del sistema acusatorio anglosajón.
Lo cierto es una cosa: el sistema acusatorio es un sistema adversarial, de partes, y en la implementación del sistema (estrategia de implementación), si hay alguien que ha hecho un trabajo excelente en su adaptación al nuevo rol en ese esquema, son los Defensores Públicos.
Ellos sí que han entendido lo que es un trabajo en equipo.
No se de qué manera, y lo podemos decir los jueces y los fiscales, en un país tan individualista, los defensores públicos han creado un trabajo en colectivo y una mística para evaluar su quehacer.
Son célebres las “barras” que realizan, reuniones en donde evalúan las nuevas jurisprudencia, un caso de connotación, una técnica mal empleada, la actuación irregular de un juez de garantías, etc.
Ese equipo, como en el fútbol, tiene un técnico, al que llaman “coordinador académico” y ese ejercicio, que es un complemento a la práctica profesional, los ha consolidado por su compromiso, disciplina y profesionalismo.
Un nivel tan alto de esas características es un proceso y los procesos no se construyen de la noche a la mañana. Eso es difícil de entender para quien llega. Reformar por reformar no tiene sentido.
Ahora bien, la puesta en escena del sistema, que ya se dijo es un sistema adversarial, exige tres roles: el Juez, la Fiscalía y la Defensa.
Sabemos que también interactúan intervinientes especiales en este sistema a la colombiana… pero me refiero a los protagonistas principales.
Y, es que en su momento, el cambio de sistema tomó por sorpresa a quienes litigaban en materia penal. Muchos litigantes ya mayores optaron por retirarse ante lo complejo de las técnicas y otros emigraron hacia otras disciplinas.
Luego, el nuevo sistema resultó un atentado contra los litigantes del área penal a los que no se les preparó para el nuevo escenario y el Estado, para equiparar las cargas, encontró en la Defensoria Pública un grupo selecto de servidores que estando en ejercicio podrían adaptarse al nuevo orden.
Y los preparó, con mucho esfuerzo.
Los Defensores con dignidad, con un estilo propio, con la dinámica del litigante, con sus estrategias y su oficio, crecieron con el sistema.
Y dieron la talla y siguen con ese buen ritmo, dando lo mejor de sí y perfeccionando su método. No me canso de insistir en que tienen las habilidades y son los más conocedores de la técnica, como ya lo dije antes.
Luego, es impresentable venir a decir ahora, por puro capricho, para hacer sentir qué hay un cambio de Gobierno, con una ruptura. Menos apelando a un concepto tan caro como el mérito.
Me pregunto: qué les molesta de la Defensoria Pública? Acaso que se presta un servicio público con excelencia a los más pobres?
Si se sigue adelante con este proceso de selección se está echando de menos “el juego limpio” y se está convalidando un autogol en contra de la práctica judicial y la dignidad de los Defensores.
En definitiva, , los Defensores Públicos merecen respeto, un trato digno y la continuidad que es propia de los buenos equipos, de los equipos ganadores…
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