EDITORIAL

POR: JUAN CARLOS CERON

 

485 años después, Cartagena, sigue rodeada por inquisidores, corsarios, piratas, pacificadores y oportunistas.

 

Hoy, los cartageneros están abocados a una nueva crisis política, por rencores que vienen “de atrás” de un funesto personaje con poder inquisidor en Bogotá.

 

Es la hora de pensar, ¿qué hemos hecho por La Heroica?

 

No veo a los que dicen pertenecer a las “Fuerzas Vivas” de la ciudad, defendiéndola de personajillos, que ostentan poder y que solo vienen a Cartagena invitados a tomar wishky y por su puesto a fomentar la prostitución.

 

Poderosos, que conocen la pobreza de la ciudad, porque les han contado. Que vienen a los mejores hoteles y pasean en los yates más lujosos.

 

Personajes que solo critican, pero no proponen. Que intentan poner y quitar mandatarios, aumentando el vacío político de una Ciudad Fallida.

 

¿Y mientras tanto qué? ¿Qué pasa con los pobres?

 

Mientras se disputan la ciudad desde lujosos y “limpios” escritorios en exclusivos sectores de Bogotá, en Cartagena, los pobres son más pobres, las calles no están pavimentadas, sigue aumentando la prostitución, el pandillismo y la inseguridad.

 

Pero eso que le va a importar a gente que se gana millones de pesos, para desde sus posiciones, vomiten fuego contra La Heroica.

 

Mientras al norte se levantan lujosas y costosas urbanizaciones, en el sur la gente sigue comiendo una sola vez al día.

 

Pero eso, que les va a importar a estos ricos bogotanos.

 

Mientras tengan importantes eventos en los que se pueda atender a sus amigos ricachones en el Centro Histórico, todo estará bien.

 

A la joya de la corona, se la pelean como luchadores con los cuchillos en los dientes. Todos quieren tener la oportunidad de pavonear su riqueza y mientras tanto, los pobres qué.

 

Mientras quieran poner Alcalde desde Bogotá, los menos favorecidos, seguirán en el olvido. Mientras quieran manejar la ciudad desde Bogotá, no habrá futuro.

 

Llegó la hora de decir BASTA. RESPETEN A CARTAGENA. Cartagena es de los cartageneros…

Por: LUIS DANIEL VARGAS SÁNCHEZ

 

Esta es la ponencia presentada en la IV Conferencia Internacional Anual de la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe-ACOLEC, “Territorialidad y desarrollos territoriales. La configuración regional”.

 

Colombia por definición constitucional, es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales y morfo socioeconómicamente representado en un país de regiones, sin embargo, toda su economía centralizada, división territorial y política, contrasta con esa realidad.

 

El Magdalena Medio se encuentra en el centro nororiental de Colombia, entre las estribaciones montañosas de la serranía de San Lucas (Sur de Bolívar), la serranía de los Yariguíes (Santander) y la serranía de los Motilones o Perijá (Sur del Cesar), bañado por el rio Grande de la Magdalena.

 

Sin embargo es otra la realidad que se vive en el territorio del Magdalena Medio, como lo anotara Miguel Barreto en un estudio sobre la Región (Barreto H., Miguel. “El laboratorio de Paz del Magdalena Medio ¿Un verdadero laboratorio de paz?” en Guerra y Violencia. Herramientas e interpretaciones. Pontificia Universidad Javeriana. Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos. Editorial Javeriana, Bogotá, 2009):

 

“…esta riqueza de la región en términos de recursos y de generación de ingresos contrasta con el panorama pobre de la población y con el subdesarrollo general. El modelo de desarrollo del Magdalena Medio, centrado en el petróleo y la extracción de recursos naturales para la exportación, no ha beneficiado a la mayoría de la población.

 

Los ingresos generados por esas actividades económicas salen de la región y generan poco beneficio para los habitantes locales. Hay profundas desigualdades en el Magdalena Medio y una alta concentración de capital y de tenencia de la tierra. La pobreza y la inequidad han llegado a ser sus características estructurales: 70 % de la población es pobre, un número bien por encima del promedio nacional. Hay una carencia generalizada de servicios, instalaciones, escuelas, centros de salud, empleos públicos y tierras. La distribución desigual de la tierra, de hecho, ha sido uno de los mayores temas críticos en el Magdalena Medio.

 

Históricamente, el Magdalena Medio ha sido una frontera de colonización interna y se ha mantenido como una región periférica, con débil y precaria presencia del Estado, tanto física como en términos de servicios sociales y públicos”.

 

Este ha sido un territorio del Estado fracturado institucionalmente, las entidades públicas asentadas en la región, como por ejemplo, el ICBF, las Fuerzas Armadas y de Policía, el SENA, la administración de justicia, los organismos de investigación y control, entre otros,  no responden a una unidad de programas con sus sedes en las capitales de los respectivos departamentos que la integran, sino que conforman otras unidades administrativas entre distintos departamentos y qué decir de la Educación Superior, donde la mayoría de los programas funcionan a distancia de sus sedes en las capitales, además, con muy poca pertinencia con el contexto, donde  son escasas las Instituciones de Educación Superior con programas propios en la Región.

En el sector de la educación básica  en la Región del Magdalena Medio, la situación tampoco cambia y el diagnostico es poco alentador, con un 18% de la población sin ningún nivel educativo, una cobertura educativa en primaria y secundaria por debajo de los indicadores nacionales, que apenas llega al 75%, con cerca de 60.000 niños, niñas y jóvenes por fuera de sistema educativo, un índice de analfabetismo del 21% muy por encima de la media nacional,  la cobertura en secundaria es del 85% y en educación media, baja al 51% en promedio de la Región (fuente DANE),  currículos descontextualizados, transporte costoso en el aérea rural, modelos educativos que no atienden la realidad del contexto rural, desplazamiento forzado por la violencia, problemas sociales asociados a la existencia de cultivos ilícitos, donde se estima  cerca 8.000 hectáreas sembradas de coca, amenazas constantes a los docentes por parte de los grupos al margen de la ley, precaria infraestructura educativa, etc.

 

En materia de Educación Superior, la oferta de programas de formación presencial técnica, tecnológica, profesional y de posgrados se concentra en la ciudad de Barrancabermeja, con varias Instituciones de Educación Superior y el Servicio Nacional de Aprendizaje-SENA y poca presencia en el resto de municipios de la Región del Magdalena Medio.

 

Con estos diagnósticos, los resultados en los indicadores no pueden ser los mejores, el 60% de los estudiantes que presentaron las pruebas saber 2011 se ubican en nivel bajo, el 40% de los estudiantes en nivel medio y 0% alcanzó nivel alto de la evaluación (fuente ICFES, MEN).

 

En el sector salud, de los 30 municipios de la Región, 21 tienen mas del 80% de su población subsidiada en salud (fuente: Centro de Estudios Regionales del Magdalena Medio). Las necesidades básicas insatisfechas se registran en la mayoría de estos municipios, por ejemplo, el servicio publico de alcantarillado solo llega en promedio al 40.09%, en agua potable apenas llegan a un 65%; la precariedad de su infraestructura vial y la escasa comunicación aérea con el resto del país, así como, los factores objetivos y subjetivos de la violencia indiscriminada que ha azotado la región, hacen que amerite una atención especial.

 

Mi experiencia como Gobernador de Bolívar me llevó a profundizar en la problemática de la Región, a escuchar y entender a sus gentes, valorar sus costumbres, deseos y aspiraciones de una mejor calidad de vida a partir de su propia realidad geopolítica, por ello soy un convencido de la necesidad de crear el DEPARTAMENTO DEL MAGDALENA MEDIO, integrado por 30 municipios de los cuatro departamentos de la región, Antioquia, Bolívar, Cesar y Santander, con una población aproximada de 870.017 habitantes, según la proyección del DANE para el 2.015 y una extensión de 34.778 km2, de los cuales, serían nueve del Sur de Bolívar: Regidor, Rio Viejo, Arenal, Norosí,  Morales, Santa Rosa del Sur, Simití, San Pablo y Cantagallo , con una población de 180.840 habitantes y una extensión de 11.502 km2; del Sur del Cesar, los municipios de La Gloria, Gamarra, Aguachica, San Martín y San Alberto, cinco municipios con una población de 179.739 habitantes y 4.534 km2 de extensión territorial; del Suroriente Antioqueño, tres municipios: Yondó, Puerto Berrio y Puerto Nare, con 84.150 habitantes y 3.725 km2 de extensión;  y el Occidente de Santander, trece municipios: Rio Negro, Sabana de Torres, Puerto Wilches, Barrancabermeja, Betulia, San Vicente de Chucurí, Puerto Parra, El Carmen, Simacota, Landázuri, Cimitarra, Bolívar, y El Peñón, una población de 425.288 habitantes y una extensión territorial de 15.007 km2. Con un producto interno bruto de US$2.6 mil millones.

 

No se trata de una simple sumatoria de ciudadanos y entidades territoriales, es reconocer un conjunto de características que los unen, empezando por su actividad económica la cual gira en la mayoría de los municipios en torno a la explotación minera del oro (40% de las reservas del país están localizadas en la Serranía de San Lucas ( Bolívar), carbón y en la industria de hidrocarburos que refina en Barrancabermeja (Santander) el 70% del crudo nacional, sin desconocer la próspera actividad comercial entre ellos, como producto de la producción agrícola, especialmente de la palma de aceite, 70% de las tierras dedicadas a los pastos para ganadería y la pesca y no alrededor de los temas de la Región Caribe (puertos, comercio exterior, turismo, industria petroquímica y de plásticos, etc.), y qué decir de su inmenso patrimonio multicultural, folklórico, antropológico e histórico, representado en las costumbres e idiosincrasia de sus gentes, bailes, danzas, gastronomía, fiestas patronales y celebraciones ancestrales.

 

Sin embargo, hay experiencias exitosas de proyectos de gran impacto en la región como el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio y el Laboratorio de Paz, que asociados entre otros, al Programa de Corredores Arteriales Complementarios de Competitividad del Ministerio de Transporte en donde se encuentran los proyectos viales “Ruta del Sol”, la transversal del Carare, la transversal de las Américas, así como la recuperación de la malla ferroviaria de la Región; el Plan Maestro de Aprovechamiento del Rio Magdalena, principal arteria fluvial que toca a la mayoría de estos municipios, plan diseñado para reactivar la navegabilidad del rio, controlar las inundaciones, incrementar el transporte de carga, impulsar la producción de energía eléctrica  y desarrollar la industria turística; La ampliación de los cultivos de palma de aceite que ocupan cerca del 50% de área sembrada a unas 150.000 hectáreas en la región para la producción de aceite y biocombustible, la cual generaría unos 150.000 nuevos empleos (Fuente: Ministerio de Agricultura de Colombia. Red de Información y Comunicación del Sector Agropecuario Colombiano-Agronet. Bogotá, 2015); La explotación de la mina de carbón en El Carmen de Chucurí (Santander), con reservas aproximadas de 250 millones de toneladas, que generaría cerca de 2.000 empleos entre directos e indirectos, proyectos de gran envergadura que bien podrían constituirse en los catalizadores del desarrollo socioeconómico integral y sostenible de la Región del Magdalena Medio, donde todos sus municipios y habitantes se beneficien y mejoren su calidad de vida a partir de la creación de un nuevo ente territorial con una visión de región, con razones de conectividad, desarrollo productivo, criterios de  competitividad, impulso institucional, equitativa redistribución de los recursos naturales renovables y no renovables.

 

Pienso que por razones obvias debía utilizarse la posición geoeconómica privilegiada que desempeña en la región y en el país, el municipio de Barrancabermeja, para que con los demás municipios lideren esta iniciativa, por años este municipio petrolero se ha convertido en el eje institucional, económico, comercial y social de la Región, entre otras razones, para solo mencionar una, las distancias que la unen con los municipios del Magdalena Medio y de estos con sus capitales de departamento son bastantes dicientes, por ejemplo, de Yondó (Antioquia) a Barrancabermeja hay 16 Km, se recorren en 58 minutos y de Yondó a Medellín 339 Km (7 horas); Cantagallo (Bolívar) a Cartagena 680 Km, Cantagallo a Barrancabermeja 40.5 Km (chalupa 40 m.); San Alberto (Cesar) a Valledupar 339 Km (5 h 23m), San Alberto a Barrancabermeja 148 Km (2h 37m), distancias o cercanías que para bien o para mal generan un sentido de pertenencia y dependencia entre ciudades, con todo lo que ello conlleva.

 

La nueva ciudad capital –Barrancabermeja- con menos de trescientos mil habitantes, estaría en el rango de ciudades capitales intermedias como Popayán, Sincelejo, Riohacha, Tunja, Florencia, Yopal y Quibdó, así como de hacerse realidad el nuevo departamento, tendría una extensión parecida al Departamento de Nariño y una población similar al Departamento de Sucre.

 

La Constitución Política le confiere al Congreso de la República la facultad de crear nuevos departamentos, en el artículo 150 numeral 4 le otorga la función de definir la división general del territorio, fijar las bases y condiciones para crear, eliminar, modificar o fusionar entidades territoriales y en su artículo 297 ratifica esta función al establecer que el Congreso puede decretar la formación de nuevos departamentos, siempre que se cumplan los requisitos exigidos en la Ley Orgánica del Ordenamiento Territorial y una vez verificados los procedimientos, estudios y consulta popular dispuestos por la Constitución.

 

De igual manera, el Código de Régimen Departamental (Decreto 1222 de 1.986), en su título II establece las condiciones para la creación de los nuevos departamentos, finalmente, en la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (Ley 1454 de 2.011), a pesar que el legislador excluyó lo referente a las regiones como entidades territoriales (Sentencia c-489/12), en su articulado sí instaura las pautas para la creación de las nuevas entidades territoriales, al disponer como finalidad del ordenamiento territorial (art.2) el lograr una adecuada organización político administrativa del Estado en el Territorio, fortalecer la identidad cultural y el desarrollo territorial regionalmente armónico; Como principios rectores (art.3) prevé la autonomía para la gestión de los intereses de las entidades territoriales, la participación activa de los ciudadanos en la toma de decisiones de su organización territorial, los instrumentos para superar los desequilibrios territoriales; los procedimientos para la creación de departamentos establecidos  en su artículo 23 y la autonomía de los departamentos y municipios para determinar su estructura interna y organización administrativa central y descentralizada (art.28), consideramos que no se trataría de constituir los esquemas asociativos territoriales que prevé la LOOT en su capítulo II, sino de utilizar todos los instrumentos constitucionales, legales, geográficos, culturales y financieros para la creación de un nuevo departamento.

 

Es menester anotar, que desde hace cerca de 50 años no se crea un nuevo departamento en Colombia, desde la creación en 1967 del departamento del Cesar.

 

Por supuesto, no se trata de desmembrar los departamentos de donde se segreguen los municipios, es solo que los pueblos tienen derecho a darse su propio destino, en este caso, entre otras decisiones, a elegir sus propios Diputados, su Gobernador, sus Representantes a la Cámara y por qué no, sus Senadores, a gestionar sus propios planes, programas y proyectos de desarrollo económico y social, a ejecutar sus propios presupuestos, hagamos causa común para redimir esta región bañada en petróleo y con ricos yacimientos de oro y metales preciosos, atrevámonos a gestionar la deuda social que el Estado tiene con el Magdalena Medio durante tantos años de inequidad  en la inversión social, desatención institucional, abandono presupuestal.

 

La nueva dirigencia política, empresarial, cívica, gremial y académica, debe asumir el reto de reordenar nuestro territorio, dejando atrás los egoísmos e intereses personales, económicos, políticos o partidistas y brindarles una realidad con nuevas oportunidades más coherentes en lo social, económico, cultural, comercial, étnico, geográfico y político, se trata es de construir la identidad de una región como se la imaginan y conciben quienes viven y conviven en ella, no fracturarlas y generar choques culturales.

Una vez asuma como alcalde de Cartagena, Antonio Quinto Guerra Varela, tendrá que tomar las riendas de una Cartagena -devastada políticamente- desde hace años.

 

EDITORIAL

Por: JUAN CARLOS CERON

 

No será fácil para el mandatario, tendrá muy poco tiempo para dirigir la ciudad hacia un futuro mejor. Cartagena hoy es una ciudad fallida, como dice el profesor José Villamil.

 

No es hora de seguir con odios y rencores. Atrás quedaron las elecciones en donde desde Bogotá, empezando por el Procurador y algunos directores de medios nacionales quisieron torpedear la candidatura del hoy Alcalde electo de Cartagena.

 

Sí, es hora de unirnos, para sacar del atolladero a la ciudad. Es necesario dejar a un lado odios y rencores.

 

Entremos en razón, si le va mal a Quinto Guerra, le va mal a la ciudad. Ya es suficiente que algunos personajes nacionales, sigan lanzando agua sucia a una Cartagena agonizante.

 

Personajes que entre otras cosas, no han visitado nunca, los barrios pobres de la ciudad. Saben que existe pobreza y miseria, porque les han contado. Personajes que vienen a tomar y rumbear en los mejores sitios del centro amurallado y pasear en yates a las mejores islas, pero que no se han untado de barro sus costosos zapatos.

 

Ya es suficiente, a Cartagena la arreglan los cartageneros. ¿De qué ha servido que la ciudad sea la sede alterna del gobierno Nacional, la segunda sede de la Cancillería, la ciudad de los grandes eventos?

 

Miremos hacia los sectores populares. A los sectores que no van los directores de algunos medios nacionales, que dicen “querer a Cartagena”.

 

¿Cuándo han visto a uno de estos personajes tomando sancocho de una sola carne en totuma en el barrio Olaya Herrera, o visitado a los desplazados en Nelson Mandela…? NUNCA.

 

Ya es suficiente, rodeemos al Alcalde. Claro, hay que ser vigilantes, pero sobre todo, ayudemos a que Cartagena sea otra.

 

Antonio Quinto Guerra Varela, será desde su posesión el timonel del barco y nosotros los pasajeros. Si se hunde el barco, no lo duden, que nos hundiremos todos.

Un año después de la tragedia donde murieron 22 personas al colapsar el edificio en construcción Blas de Lezo ll, todavía no hay certeza de quien responderá en Cartagena.

 

Los familiares de las víctimas fatales aún esperan – ya con impaciencia- quien es el culpable de este triste episodio.

 

Los Quiroz, responsables de la construcción están privados de la libertad y siguen asistiendo a un juicio que tiene mucho de largo y de ancho.

 

Lastimosamente, este triste episodio, sirvió para destapar una olla podrida incrustada en todas las oficinas que tiene que ver con las construcciones en Cartagena.

 

Pero así como se destapó la corrupción, comenzó el drama para muchas familias que invirtieron todos sus ahorros y se endeudaron con bancos, para comprar apartamentos en edificios construidos por los Quiroz.

 

La buena fe de los estafados, los tiene a esta hora en la calle y nadie, absolutamente nadie les responde.

 

Un año después de la tragedia en Blas de Lezo y no pasa nada. El Grifo Noticias, envía un saludo afectuoso y de esperanza a todos los afectados.

Opinión

Por: Fredy Machado

 

El presente ejercicio procura mostrar desde mi experiencia como servidor judicial, una serie de consideraciones que deberían tenerse en cuenta a la hora de retomar el tema de la reforma a la justicia. Es inaceptable que alegando razones de urgencia, de un momento a otro, en forma excluyente, aparezcan proyectos de reformas constitucionales o invitaciones a asambleas constituyentes oportunistas, donde unos pocos asumen la vocería del sector Justicia.

 

El tema es de tanta complejidad que no se nos hace sano que en tiempos de elecciones, la reforma a la justicia se tome como bandera de los partidos políticos. Urge un estudio sereno y ponderado que consolide un nuevo orden de la justicia en Colombia.

 

En todo caso, tenemos que reconocer la necesidad de tal reforma como una tarea inaplazable pues asistimos a una excelente oportunidad de progreso social. Un propósito bien intencionado nos permitirá consolidar un buen proyecto que nos lleve a puerto seguro para no fracasar creando falsas expectativas.-

 

Regla No 1.

 

Cualquier intento de Reforma a la Justicia exige un consenso. Explicación: la Justicia es un valor superior y la adopción o construcción de un nuevo modelo exige el respaldo y el compromiso de todos los miembros de la sociedad. Además, es necesario neutralizar los intereses de los poderosos y de los políticos interesados en condicionar la autonomía e independencia que debe caracterizar al poder judicial.

 

Regla No 2.

 

Es imprescindible escuchar a las bases judiciales. Cualquier proyecto de reforma a la Justicia debe consolidar una visión desde sus protagonistas. Durante años los teóricos elaboran leyes convencidos de sus bondades sin escuchar a los jueces y se han equivocado en la búsqueda de soluciones. Por lo menos, debe permitirse la participación de quienes conocemos el día a día de la justicia.

 

Regla No 3.

 

El alma de cualquier reforma a la Justicia se sitúa en la autorización de un presupuesto autónomo y suficiente o en la aprobación de un porcentaje fijo del presupuesto que garantice un servicio digno. Por años, el poder ejecutivo ha sometido a la Justicia en Colombia, limitando sus recursos y neutralizando cualquier posibilidad de crecimiento, apostándole a su desprestigio con la entrega gota a gota de recursos a sabiendas de que es insostenible la demanda de justicia con la actual planta de personal e infraestructura.

 

Regla No 4.

 

El mejor criterio de independencia radica en una excelente Carrera Judicial en donde prime el mérito. La justicia debe ser independiente pero también debe garantizar un método transparente de selección de su talento humano en todos los órdenes. Durante años el amiguísimo, el compadrazgo y los nombramientos “a dedo”, han desnaturalizado la calidad de un servicio que exige la participación de los mejores.

 

Regla No 5.

 

La gerencia de la Justicia tiene que estar en cabeza de verdaderos administradores y no de juristas. Esto es: zapatero a tus zapatos... Las Cortes y los Juzgados deben dedicarse a lo suyo mientras que las decisiones administrativas deben encargarse a personas calificadas en alta gerencia. Desde luego que debe implementarse el autogobierno de los jueces pero a manera de junta asesora en la que participen Magistrados, Jueces y Empleados que se apersonen de la problemática de la justicia y le impriman su visión. Un buen gerente de la justicia no puede volver sobre el error del Consejo Superior de la Judicatura al asumir o creerse protagonistas cuando en realidad ese rol es de los jueces. El gerente de la Rama Judicial debe concentrar su labor en facilitar todos los medios al administrador de justicia para un desempeño óptimo.

 

Regla No 6.

 

Una verdadera administración de justicia  debe construirse partiendo desde los municipios más pequeños y apartados. La Justicia tiene que hacer presencia en todo el país. El concepto de justicia no puede construirse en exclusiva en ciudades intermedias y capitales de departamentos pues los ciudadanos podrían elaborar lecturas equivocadas sobre la calidad del servicio y su validez.

 

Regla No 7.

 

La educación del Derecho debe replantearse. El concepto de excelencia de la administración de justicia debe inspirar a las facultades de derecho en procura de posicionar a sus estudiantes de cara a la nueva visión de la administración de justicia. El nuevo abogado debe dominar las técnicas de la oralidad y comprometerse con un mejor servicio social.

 

Regla No 9.

 

El juzgamiento de los aforados debe quedar bien definido pues toda autoridad debe tener su juez natural y un procedimiento que garantice un juicio imparcial. La autoridad debe tener límites y debe ser controlada para evitar abusos y excesos.

 

Regla No 10.

 

Debe definirse el rol de la Procuraduría y su eficacia práctica. Es evidente que la planta de personal e infraestructura que se echa de menos actualmente en la justicia, hoy podría mejorarse si se incorpora a la Judicatura buena parte del presupuesto y personal del Ministerio Público. Por otra parte, no está bien que una entidad cuyo máximo representante ostenta un origen político, tenga cierta  incidencia en los asuntos judiciales. En ese sentido, y por las mismas razones, también debe reconsiderarse las facultades nominadoras de las Altas Cortes pues parte de la politización de la Justicia se debe al juego de intereses generado en una práctica equivocada de algunos dignatarios de la Justicia.

 

 

 

 

 

 

 

Portal: El Grifo Noticias - Director: Juan Carlos Ceron
Cartagena de Indias - Colombia