No entiendo, por qué, tengo que pagar el “bendito” peaje, para entrar a mi casa, cuando solo vivo a menos de unos 700 metros.

 

No soy solo yo, el que está realmente y me perdonan, emputado. Nos hemos mamado el “brinco” de pagar un peaje, que a todas luces es aparentemente, ilegal o por lo menos irregular.

 

Para los que no conocen esta historia, vivo en la urbanización Los Corales, en la zona sur occidental de Cartagena. Para ingresar a mi casa, viniendo de la zona norte de la ciudad, por el corredor de carga, tengo, obligatoriamente que coger el peaje del barrio Ceballos. Pero ahí no para el cuento. Supuestamente, el peaje, es para los que siguen ingresando a la zona industrial de Mamonal, pero yo tengo que hacer una “U” para devolverme y llegar a mi zona de residencia.

 

 Llevo más de 10 años pagando el peaje y nadie dice nada. Qué raro. Así como yo, hay centenares de familias que viven en barrio circunvecinos que tienen que “mamarse” el mismo “brinco”.

 

Ya es hora de despertar. No solo la ciudad, tiene más peajes que puentes peatonales en el corredor de carga, sino que, aparte de eso, las cebras, no las respeta, y me perdonan, “ni el putas”, (me refiero a los muleros).

 

¿Cuantas personas han muerto o sufrido heridas considerables por tratar de pasar una cebra? ¿Cuantos choques de vehículos se han presentado, por frenar en una cebra, cuando los muleros van a mil?

 

-Estoy utilizando este lenguaje común para que todos me entiendan-

 

No es justo. Mientras unos se llenan los bolsillos de plata, otros, como yo, que tenemos que ganarnos la vida con el sudor de la frente, tenemos que pagar por cosas absurdas.

 

Ahora que se está hablando de la renovación, ampliación o prorrogación (como la quieran llamar) de la concesión, es necesario que se tomen cartas en el asunto.

 

Posiblemente, este artículo, no arreglará la situación, pero sí servirá, para que la gente despierte. Ya está bien de tantos atropellos a la comunidad, que sale a trabajar honestamente para buscar el sustento diario.

 

Sí, así como lo “oyen”, ciudadanos que tienen que salir a trabajar diariamente en sus carros – que entre otras cosas también están pagando- para medio vivir en esta ciudad de ricos.

 

Ustedes podrían pensar, que estoy, como se dice popularmente (sangrando por la herida) pues sí, estoy mamado, de que a cada hora, en cada lugar, en el día o en la noche, me diga la gente, me siento atropellada, robada y nadie haga nada.

 

Alcalde, Sergio Londoño Zurek -lo conozco como usted sabe- desde hace muchos años y sé, de su condición humana. Lo entrevisté hace años, cuando apenas, a su corta edad, tenía proyectos e ideas para que Cartagena fuera una ciudad mejor, más equitativa y funcional y sigo confiando en usted.

 

Es la hora, de demostrar, que a usted sí le duele lo que le pasa a la gente que no tiene para defenderse, más que una humilde queja, que realmente se queda en el olvido.

 

 Es la hora de demostrar que a usted, sí le importan los cartageneros, todos, y no solo un puñado.

 

Para bien o mal, todas las decisiones, que tome ahora –sobre todo las de los peajes- quedarán marcadas en la historia.

 

Lo repito una y mil veces, estoy mama’o de pagar el peaje.

 

Nota: Recojo voces de centenares de personas.

Carta:

JUAN CARLOS GOSSAÍN

Respetado Yohir,

Cordial saludo

 

Quisiera solicitarle respetuosamente que considerara algunos aspectos que posiblemente le den una orientación diferente a la información que le suministraron como apoyo para su columna.

 

En relación a un proceso que se adelanta sobre pacientes hemofílicos en Bolívar, me atribuye usted una cercanía con el exprocurador Alejandro Ordóñez que nunca he tenido. No soy siquiera de su círculo y mucho menos partidario de sus ideas.

 

Para probarlo expondré solamente un hecho acaecido que pudo haberme conducido incluso a la destitución de mi cargo por contrariar su ideario. En 2013 me convertí en el primer gobernador en la historia de este país que izaba desde el edificio de gobierno la bandera de la comunidad LGTBI como respaldo al día mundial de la lucha contra la homofobia.

 

El abogado Orlando Lineros que usted referencia en su columna, después de largos años de casado con la cuñada del Procurador dio por terminada su relación matrimonial. Él era un asesor externo de la gobernación de Bolívar y continuó siéndolo después de esa situación en su vida personal, ajeno de mi parte a las buenas o malas relaciones que entre ellos hayan conservado.

 

El programa "Cultura de la Legalidad" que también menciona en su columna, fue desarrollado por la Procuraduría General de la Nación y adelantado con todas las gobernaciones del país. No fue un programa exclusivo de Bolívar ni en asocio con mi gobierno como se desprende de su escrito.

 

También menciona usted que hice una invitación al exprocurador Ordóñez para ser conferencista en un evento mío. Debo informarle que los días 7,8 y 9 de junio realizamos en Cartagena junto con varias firmas de consultoría internacionales la VI Cumbre Mundial de Comunicación Política a la que fueron invitados 150 conferencistas de 26 países y todos los precandidatos presidenciales.

 

Aceptaron la invitación y participaron por igual las doctoras Claudia López, Piedad Córdoba, María Del Rosario Guerra y el exprocurador Alejandro Ordóñez. Otros candidatos se excusaron de asistir.

 

Espero que pueda interpretar con estas breves razones el error de mala fe en que lo han hecho incurrir respecto a mi relación con el exprocurador. Fui candidato del partido Liberal y he dejado siempre muy claro que soy hombre de principios liberales.

 

Sobre los otros temas que usted menciona también le pido me permita precisar algunos hechos. El representante Hernando Padauí es mi amigo como lo son los demás parlamentarios de Bolívar. No soy colega suyo en ninguna profesión, actividad u oficio como en el texto se me señala. Y de serlo, nadie tendría por ello que objetar algo en mi conducta.

 

Con el señor Gustavo Moreno le puedo afirmar categóricamente que jamás he cruzado siquiera un saludo con él. No sabía de su existencia hasta ahora que se ha vuelto tristemente célebre.

 

Respecto a los pacientes hemofílicos que usted confusamente llama "el cartel de la Hemofilia" por la asociación con lo ocurrido en Córdoba, quiero precisarle que justamente hay enormes diferencias que separan la investigación que los órganos de control han adelantado entre uno y otro departamento. Algunas de ellas:

 

-En Bolívar no hay pacientes inexistentes. Son un núcleo de familias que tradicionalmente han padecido la enfermedad. Eso está debidamente probado.

-Cuando asumí como gobernador de Bolívar, la secretaría de salud estaba intervenida por la Superintendencia de Salud Pública y ellos directamente con un agente interventor asumieron los pagos a pacientes hemofílicos desde antes de mi llegada al cargo.

-Fue por mandato judicial (fallos de tutelas) que se procedió a pagar el tratamiento de los pacientes. Siempre con respaldo de jueces de la República.

-El asunto que ha sido investigado versa sobre el costo de los medicamentos, sobre el cual se ha explicado que en los años señalados no había tabla regulatoria de precios y los laboratorios prácticamente ejercían monopolio sobre las tarifas cobradas a las entidades públicas. Situación diferente a lo que hoy ocurre, por cuanto el Ministerio de Salud finalmente dispuso de una resolución a través de la cual se fijan los precios de los medicamentos.

 

Los órganos de control han venido evaluando las pruebas que en su momento solicitaron y las investigaciones han ido adelantándose regularmente en sus etapas procedimentales.

 

Es claro que la situación de Cartagena pone sobre el partidor a muchos contendores a la Alcaldía de Cartagena y habrá quien asuma que yo deseo ser uno de ellos. En las encuestas y en los corrillos locales siempre me han otorgado un amplio margen de favorabilidad y un respaldo por igual tanto de sectores cívicos como empresariales y gremiales de Cartagena en consideración de lo que muchos han reconocido como una buena gestión de gobierno de mi parte.

 

He manifestado en reiteradas ocasiones públicas y privadas, que NO tengo intención de seguir participando en actividades políticas donde yo sea el protagonista. Desafortunadamente los presuntos rivales no lo creen así.

 

Sumado a ello, así como en Cartagena existen decenas de dirigentes cívicos y gremiales que ejercen control social de manera seria y rigurosa, también hay individuos que han asumido una pretendida condición de 'veedores' y construido redes extorsivas que se nutren de episodios mediáticos que logran capitalizar con información tendenciosa, parcial o manipulada llevada a los medios nacionales, desconociendo muchas veces sus receptores la integralidad de los hechos.

 

Quiero pedirle con respeto que asuma mi respuesta como una invitación a rectificar su columna, pese al daño que ya me ha causado. Sigo creyendo que usted fue asaltado en su buena fe.

 

Cordialmente,

Juan Carlos Gossaín,

exgobernador de Bolívar

              

 

 

 

                 

 

 

 

 

 

 

 

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