EL “JUICIO” DE LA FISCALÍA

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Opinión

Por: Freddy Machado

Abogado

Dicen que “Después de la tempestad, lo que viene es la calma…” pero esa máxima al parecer no aplica en la Fiscalía General de la Nación o tiene ciertas restricciones.

En efecto, después de la intempestiva renuncia del Fiscal General de la Nación -quien trató de mostrarse como “vistima”- y a quien su nominador ya tenía previsto poner en su sitio, los servidores del ente acusador, pensábamos que se venían mejores tiempos y una nueva voluntad por mejorar el actual estado de cosas, pero todo parece que no ha sido así…

No puede pasar de agache para una entidad que ha hecho de la estadística una “bandera”, el contundente informe de la Corporación Excelencia por la Justicia en cuanto a que sigue bajando la cifra de juicios ganados por la Fiscalía https://m.eltiempo.com/amp/justicia/delitos/aumenta-la-cantidad-de-casos-que-la-fiscalia-pierde-en-juicios-385006?__twitter_impression=true

Las últimas Directivas de la Fiscalía, con una orientación marcadamente mercantilista y neo liberal, han pretendido que la misión constitucional del ente persecutor, (investigar y acusar), es lo más aproximado a una fábrica de zapatos en producción en serie y con esa visión, sí que han metido “la pata” pues corren a estructurar imputaciones alegres por afanes mediáticos por cuenta de los superiores y después vienen los “¡Ay, madre mía!”

Los Fiscales, los Investigadores del CTI y los imprescindibles asistentes de estos, acusan cansancio, están confundidos y bailan “al son de la música que les toquen” pues no son escuchadas sus quejas en cuanto a que en la Fiscalía abunda el acoso laboral, que la planta de personal está súper limitada y que en la dinámica del trabajo en equipo, hay Asesores, Coordinadores y Directores “negreros” que han hecho del “miedo” un valor agregado con el que se destacan.

El miedo nace en el arbitrario manejo de los conceptos i) de nómina global y flexible y ii) necesidades del servicio. Sin duda, el ius variandi se usa folclóricamente en la Fiscalía pues todo aquel que levanta la voz, cuestiona o no está de acuerdo con una directriz del ente acusador, recibe las gracias por su aporte crítico, favoreciéndolo con un traslado.

Hay coordinadores, desde luego con contadas excepciones, que llevan más de tres y hasta más de cinco años, abusando de sus compañeros de trabajo con exigencias desbordadas. Lógico, como el abuso es una política, mientras estos personajes más perfecciona su capacidad de bullying más se afianzan en su mandato.

Es un efecto “bumerán” quejarse ante toda instancia superior pues en vez de que le llame la atención al coordinador agresor, tales reparos lo que consiguen es perpetuarlo en el cargo pues representa, coincide e interpreta las políticas de la entidad.

Este escrito, lo estoy anunciando públicamente, lo voy a presentar al Fiscal General de la Nación encargado o a su delegado, en la próxima reunión de la Comisión Interinstitucional en mi calidad de Representante de los Trabajadores en cumplimiento del mandato recibido es mi deber notificar al nuevo gerente (e) de la Fiscalia. En especial, existe una gran expectativa por la suerte de los 11 investigadores del CTI del nivel central que el Director Nacional de esa policía judicial desarraigó como sanción por no compartir sus métodos de trabajo ni su filosofía en cuanto a la esencia y lo que ha sido la verdadera escuela del CTI.

En este análisis, es necesario expresar que la Fiscalía General de la Nación i) Urge consolidar el mérito para no seguir siendo una bolsa de empleos; ii)Está en el deber de estimular la promoción de sus servidores para mejorar el rendimiento y productividad de la entidad; iii)Se deben bajar los índices de acoso laboral para optimizar el ambiente laboral; iv) Es imprescindible escuchar a su talento humano sin importar lo comprometedoras que puedan ser las verdades que se den a conocer; v) Mejorar su planta de personal, la infraestructura y el uso de la tecnología en materia de investigación.

La depuración es un ejercicio que permite fortalecer al ente acusador institucionalmente para así posicionarse como la Fiscalía que reclama el país y así, abandonar la noche negra en favor de la impunidad con el fin de que todas las conductas delictivas deban ser investigadas y sancionadas para bien de la sociedad.

Es evidente que la suerte de la Fiscalía está en el potencial de su talento humano pero si no se le valora y se le sigue descuidando, continuaran bajando los índices de rendimiento y todos perderemos el “juicio”.

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