¡Consulta Popular!

OPINIÓN

Por: Armando Córdoba

profesional universitario en Ciencias Humanas

 

La ley 1475 de 2011 “por medio de la cual se adoptan reglas de organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, de procesos electorales y se dictan otras disposiciones”, en sus artículos 5,6 y 7 establece el desarrollo de consultas interpartidistas como mecanismos favorables a los procesos democráticos dentro y fuera de los partidos.

 

Una consulta popular para escoger un candidato único a la Alcaldía de Cartagena en representación de las ciudadanías libres, en los términos establecidos por la ley, con reglas de juego bien definidas pero además teniendo como plataforma la construcción colectiva de un programa y una visión de largo plazo, es una oportunidad bastante decente de empezar a superar la crisis política y social que año tras año y elección tras elección se ha profundizado en Nuestra Cartagena, también permitiría articular voluntades locales y nacionales en la causa de derrotar la captura mafiosa que pesa sobre nuestras instituciones locales.

 

En consonancia con lo anterior, es importante precisar que el centro de un proceso de unidad para derrotar la maquinaria y las viejas costumbres que tienen secuestrado lo publico en Cartagena no está en una simple y fría articulación de aparatos políticos partidistas o en simples alianzas de individuos con cierta capacidad logística, es  la ciudadanía de Cartagena con sus sueños, esperanzas y anhelos quien debe tener todo el protagonismo de este proceso en un contexto que acoja la diversidad como fortaleza, la identidad como característica y la memoria para dar sentido a un programa en el que la gente de la ciudad se sienta representada.

 

Como ciudadano cartagenero, profesional universitario en Ciencias Humanas, habitante del barrio Olaya, integrante de una humilde familia de esta ciudad, invito a las ciudadanías libres y a los demás precandidatos independientes a la Alcaldía a que abracemos la consulta popular como un mecanismo para sacudir la democracia local y llenarla de alegría, dinamismo, diversidad, ciudadanía y nuevos liderazgos, esta es la ruta para derrotar a los negociantes de lo público y traer a Cartagena un tiempo de verdadera democracia.

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